
El tempeh es un bloque que se hace con soja cocida y fermentada con un hongo que se llama Rhizopus oligosporus. Es típico (y originario) de Indonesia, donde lo fabrican en casa y también en fábricas para su distribución. En Europa y América se usa mucho en la cocina vegetariana y vegana por su textura y su alto contenido en proteínas.
El tempeh es compacto y no se deshace, al tacto es firme y cuesta romperlo. Las capas blancas que se ven tanto por fuera como en el interior las forma el hongo, y los «granos» que se aprecian son las habas de soja cocidas.
Su sabor no se parece en nada al tofu, al miso ni a otras preparaciones hechas con soja. Tiene un aroma como a levadura fresca, pan y frutos secos, y el sabor es un poco parecido a algunas setas.
Al cocinarlo cambia un poco el sabor. A la plancha o al grill queda muy bien, hecho con poco aceite, ya que tiende a absorberlo. Se dora en pocos minutos y desprende un aroma muy agradable. Se le puede añadir al final un poquito de salsa de soja para darle sabor más fuerte.
Cuando lo cocinamos no se deshace, se mantiene firme. Si lo cocinamos mucho tiempo a la plancha o al horno acaba secándose y quedando crujiente. Para hacer guisos, currys y similares lo mejor es dorarlo antes de añadirlo al caldo (o añadirle el resto de ingredientes) porque así tendrá mucho mejor sabor.
El tempeh se puede cortar como queramos, en lonchas, en dados o rallado para incorporarlo a las masas que hagamos (por ejemplo albóndigas o hamburguesas).
En el libro Cocina Vegana tienes algunas recetas con tempeh, como unas Brochetas de Tempeh que suelo hacer en ocasiones especiales. Son una delicia tremenda!
Lo suelen vender en tiendas veganas y en herbolarios y tiendas de dietética, en botes o refrigerado, a veces con especias o salsas. El tempeh fresco «tal cual» es como el de la foto, blanco, no lleva ninguna especia ni salsa.
También venden tempeh de garbanzos, es igual pero hecho con garbanzos en lugar de soja.
Se puede guardar en la nevera en su envase o en film transparente, aguanta unos días, pero si quieres que te dure más, congélalo.
Tiene que tener buen aspecto, más bien blanco, sin manchas ni olores fuertes. Si tiene manchas o está pegajoso es que se ha puesto malo y hay que tirarlo.
Tempeh
Rico en hierro
Rico en calcio
Rico en magnesio
Rico en riboflavina
Rico en cobre
Rico en fósforo









